El Papa pidió erradicar el abuso de menores por sacerdotes

Ciudad del Vaticano, 2 Nov. 06 (AICA) Benedicto XVI exigió una reacción firme de la Iglesia ante los casos de abusos sobre menores cometidos por sacerdotes, y pidió la atención que requieren las víctimas, como caminos para la recuperación de la confianza perdida. Lo dijo el 28 de octubre a los obispos de Irlanda que realizan la visita “ad límina”.
En su discurso el Papa reconoció que los obispos irlandeses, tuvieron que responder en los últimos años “a muchos casos dolorosos de abusos sexuales sobre menores”, y denunció que “son aún más trágicos cuando quien los cumple es un eclesiástico”.
En nombre de los obispos, saludó al Santo Padre monseñor Seán Brady, arzobispo de Armagh y primado de Irlanda, quien reconoció que “no hay tema que haya recibido más tiempo o atención por parte de la Conferencia Episcopal que el angustioso problema de la respuesta a quienes su confianza fue traicionada, su vida devastada y a veces su fe destruida a causa de los abusos sexuales perpetrados por algunos sacerdotes y religiosos”.
“Estos abusos fueron motivo de gran escándalo y desaliento para toda la comunidad católica, incluyendo una gran mayoría de sacerdotes y religiosos que continúan luchando por vivir la santidad y el servicio desinteresado en nombre del Señor”.
El arzobispo dio las gracias al Papa por “la preocupación que expresó por los que quedaron afectados tan gravemente» y por el apoyo que ofreció a los obispos de la isla de San Patricio para afrontar este desafío, con la ayuda de los organismos de la Santa Sede.
Dando razón al prelado irlandés, Benedicto XVI reconoció que “las heridas causadas por estos actos son profundas, y es urgente la tarea de restablecer la confianza cuando ésta ha quedado dañada”.
“En los continuos esfuerzos que ustedes hacen por afrontar de manera eficaz este problema -afirmó como criterios de fondo- es importante establecer la verdad de lo sucedido, tomar las medidas adecuadas para evitar que se repita, asegurar que los principios de justicia sean plenamente respetados, y sobre todo, proporcionar un remedio a las víctimas y a los que quedaron afectados por estos crímenes atroces”.
De este modo, aseguró, “la Iglesia en Irlanda se reforzará y será cada vez más capaz de dar testimonio de la fuerza redentora de la Cruz de Cristo. Rezo para que, con la gracia del Espíritu Santo, este tiempo de purificación permita al pueblo de Dios en Irlanda mantener y perfeccionar con su vida la santidad que recibió”.
Al mismo tiempo, el Papa explicó que “el óptimo trabajo y el compromiso generoso de la gran mayoría de los sacerdotes y religiosos de Irlanda no deben quedar oscurecidos por las transgresiones de algunos hermanos”.
“Estoy seguro -indicó- de que la gente lo comprende y de que sigue viendo a su clero con afecto y estima”. Por eso, pidió a los obispos que alienten a sus sacerdotes “a buscar siempre la renovación espiritual y a descubrir de nuevo la alegría de cuidar de su rebaño en el seno de la gran familia de la Iglesia”.
“En una época -evocó el Santo Padre-, Irlanda estaba bendecida por una abundancia tal de vocaciones sacerdotales y religiosas, que buena parte del mundo pudo beneficiarse de su trabajo apostólico”.
“En años recientes, sin embargo, el número de vocaciones cayó drásticamente. Es urgente, por tanto, escuchar la palabra de Dios: “La mies es mucha y los obreros pocos. Rueguen al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies”, exhortó el pontífice.
Por este motivo, el Papa mostró su satisfacción al constatar que muchas diócesis irlandesas han adoptado “la oración silenciosa por las vocaciones ante el Santísimo Sacramento”.
“Pero sobre todo -concluyó- les corresponde a ustedes, obispos y al clero, ofrecer a los jóvenes una imagen inspiradora y atrayente del sacerdocio ordenado”.+
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